Hace unos años, la gran periodista Rosa Rivas (con una larga trayectoria  el mundo de la cultura y la gastronomía, antes de que se convirtiera en una moda, como ella misma afirma en su web),  escribía un artículo en el Diario El País, titulado Los paisajes comestibles de cuatro chefs”, que dejaba al descubierto el secreto que unía a cuatro de los grandes maestros de la cocina internacional: Juan Mari Arzak, Toño Pérez, Michel Bras y Olivier Roellinger  declaraban su amor al paisaje y a los productos que obtiene del entorno.

La humildad con la que estos cocineros, cargados de premios y estrellas, reconocían la verdadera razón de su éxito, demuestra que casi siempre lo más simple es lo más difícil de entender.

Actualmente, asistimos a una auténtica revolución “foodie”: los cocineros se han convertido en la profesión de moda, abundan los programas de cocina, los concursos gastronómicos, los libros de recetas… Sin embargo, este interés por la cocina no parece tener demasiado en cuenta el principal ingrediente para el éxito en este mundo,  que no es otro que el producto. Solo conociendo el producto, su historia y su origen, es posible entender sus cualidades y convertirlo en algo único.

Han pasado algunos años de aquel artículo. Pero sorprendentemente, aún no hemos conseguido que esa admiración que rodea a los cocineros sea compartida con  los productores que, con su compromiso por la calidad y la excelencia, generan desarrollo en sus territorios, ayudan a conservar la biodiversidad de su entorno y hacen posibles sabores y cualidades exclusivas. Ésas que, entonces sí, serán convertidas en obras maestras de la gastronomía por los cocineros que, como los cuatro grandes del artículo, saben que en ellos radica su diferencia.

Desde True Food Alliance, trabajamos día a día con productores, tanto en España como en Portugal, que están manteniendo el medio rural, conservando la riqueza natural y paisajística de sus territorios y ofreciendo productos que reflejan la naturaleza y la cultura de su entorno. Estos productos, a los que denominamos “Alimentos de Verdad”, constituyen una potentísima herramienta para la dinamización de muchos territorios. Para conseguirlo, buscamos y acercamos estos productos a las cocinas de los “Cocineros De Verdad”.

Como decía Toño Pérez (Restaurante Atrio, en Cáceres)el sabor de un producto auténtico se te queda en la memoria. Es como si te comieras un trozo de paisaje“. Esto mismo es lo que acaba de señalar el flamante ganador de tres estrechas michelín (el único Restaurante con esta categoría en España y Portugal en su última edición), Jesús Sánchez, propietario del Restaurante El Cenador de Amós, quien “dibuja el paisaje de Cantabria en sus platos” (www.cocinayvino.com)